Energía en Uruguay: cara, pero también la mejor

Por Nueva Mayoría Uruguay

Hay un lugar común que circula desde tiempos inmemoriales entre argentinos, que por ser común no deja de ser cierto: medido en términos de este país, el costo de vida en Uruguay siempre es caro, pero las tarifas eléctricas son directamente prohibitivas. Si bien se trata de una visión un poco exagerada, esta última afirmación tiene algo de asidero: según el índice de Global Petrol Prices que mide el precio en dólares del kWh, en Uruguay cuesta 0,18 centavos de dólar, contra el 0,15 de Brasil y Colombia, el 0,12 de Bolivia, el 0,10 de Ecuador, el 0,07 de Argentina y 0,06 de Paraguay (en Chile y Perú la energía eléctrica es ligeramente más cara que en Uruguay).

Pero este dato en solitario resulta parcial si no lo contrastamos con una cuestión central: qué tipo de energía y servicio reciben los usuarios de cada país por el precio que pagan.

Por suerte tenemos el World Energy Trilemma Index 2020 del Consejo Mundial de Energía para asistirnos en esa cuestión. Se trata de un ranking de seguridad energética y sostenibilidad en base a la clasificación final de 130 países en tres variables: seguridad energética (la capacidad de un país para satisfacer la demanda de energía actual y futura), equidad energética (la capacidad de garantizar el acceso a una energía asequible y segura) y sostenibilidad ambiental (es decir, el grado de transición que existe en cada país hacia un sistema energético limpio). Los datos, que se publicaron la semana pasada, corresponden al año 2019, con lo cual no entra en juego la pandemia.

El país con el mejor sistema energético del mundo es Suiza con 84.3 puntos, seguido muy de cerca por Suecia (84.2) y Dinamarca (84.0).

En la valoración general de este índice Uruguay ha alcanzado 77.0 puntos sobre 100, lo que lo ubica en el 18° puesto general en compañía de Irlanda (77.2) y Portugal (76.8). Con este puntaje y posición, Uruguay tiene el sistema energético más eficiente y sostenible de América Latina. Brasil (28°), Argentina (30°) y Ecuador (32°) continúan la lista de los 18 países latinoamericanos evaluados, que terminan con Bolivia (72°), Honduras (75°) y Nicaragua (82°) en las últimas posiciones para la región (a nivel global, el peor es el sistema energético de Níger, con 28.8 puntos).

Ahora alejémonos un poco de la posición general y veamos cómo se desempeñaron Uruguay y los países de la región en las variables específicas.

En seguridad energética, que como vimos es la capacidad de cada país de cumplir con la demanda actual y futura de energía, Uruguay ocupa la posición 44° junto a Lituania (43°) y Corea del Sur (45°). A nivel latinoamericano, ello implica la 9° posición sobre 17 países (Venezuela, con recursos energéticos aparentemente ilimitados, es el primero, y Panamá el último). Se trata de una buena posición en “mitad de tabla” para un país como Uruguay, que en 20 años ha cambiado su matriz energética hasta convertirse en exportador de energía eléctrica y tiene allanado hacia adelante el camino para profundizar este proceso.

En equidad energética (la capacidad de garantizar una energía segura y asequible) Uruguay se ubica en el puesto 35° junto a Portugal (34°) y Grecia (36°). En términos latinoamericanos ocupa el segundo lugar después de Argentina (16°), cuya energía está fuertemente subsidiada desde hace muchos años. Sin embargo, que el puesto 35° no nos tape el bosque: no debemos olvidar que Uruguay tiene el quinto mejor salario mínimo medido en dólares de Latinoamérica. Esto implica que la energía uruguaya es muy difícil de pagar desde la perspectiva de un argentino o un brasilero, cuyo salario mínimo medido en dólares los ubica respectivamente en los lugares 12° y 14° sobre 20 países latinoamericanos. Dicho esto, debemos convenir que la energía medida en términos uruguayos también es cara pero asequible, que es lo que mide esta segunda variable.

Por último, donde Uruguay hace la diferencia es en sostenibilidad ambiental: el grado de transición que los países muestran hacia un sistema de energía más limpia y sustentable. En esta variable Uruguay ocupa la 8° posición a nivel global y comparte su lugar entre los 10 mejores con otros cuatro países latinoamericanos: Panamá (6°), Costa Rica (7°), Colombia (9°) y Brasil (10°) (el país donde se da una mejor transición entre un sistema energético contaminante y uno limpio es en Suiza). Es en este aspecto donde se evidencia la vocación uruguaya de consensuar acuerdos y políticas de largo plazo: dos semanas antes de las elecciones que llevaron a Lacalle al poder, el gobierno de Tabaré Vázquez presentó el Plan Nacional Ambiental para el Desarrollo Sostenible, un acuerdo entre distintos sectores de la sociedad civil, el Gobierno y actores políticos para establecer metas medioambientales hacia 2030.

Esta octava posición promediada con las otras dos es lo que permite a Uruguay alzarse en esta última edición del World Energy Trilemma Index con el sistema energético más eficiente, limpio y consistente de Latinoamérica. Esta última reflexión nos lleva al dato que ofrecimos al comienzo, el de las tarifas de cada país medidas en dólares. Al menos los uruguayos pueden decir que pagan una de las energías más caras de Latinoamérica, pero ahora saben también que están pagando por la mejor.

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