El Referéndum de la LUC y la manzana de Sofovich

Como si se tratara de la pantalla de la Matrix, después de cada elección nos caen en cascada toda una serie de porcentajes, números y guarismos que nos muestran una instantánea, tanto a nivel nacional como local. En el caso que nos ocupa, me refiero a la fotografía de lo que fue la victoria el 27 de marzo del No en el referéndum para derogar 135 artículos de la LUC. 

Pero si comparamos esta fotografía con otras, quizás podamos hacernos una idea de qué se trata toda la película, y no sólo esa instantánea. Eso es lo que intentaremos en el siguiente artículo, al cruzar los resultados de ayer con los de la elección departamental de 2020, el ballotage de 2019 y los porcentajes de población, pobreza, hurtos, rapiñas y homicidios por departamento en 2021, para tratar de ponderar los niveles de apoyo que tanto oficialismo y oposición mantienen en sus aparentemente inexpugnables bastiones.

Antes que nada una aclaración metodológica. Aunque en principio parece cuestionable vincular tan directamente al Frente Amplio con el y al oficialismo con el No, lo cierto es que las últimas semanas este límite empezó a tornarse un poco borroso. Aunque la vinculación del con el frente de izquierda fue mucho más explícita (cabe recordar que, tras algunos titubeos iniciales, el Frente Amplio finalmente se puso la convocatoria al hombro), la participación del presidente Lacalle Pou en el cierre de la campaña del No terminó por polarizar las opciones. Así, lo que en teoría fue la votación para mantener o no la vigencia de unos artículos dentro de una ley, también pudo leerse, en los hechos, como un plebiscito a la gestión de la Coalición Multicolor. Aunque no se dijo de manera explícita, esta estrategia estuvo sobreentendida, especialmente en el tramo final.

Volviendo a las comparaciones que nos ocupan, el a favor de la revocación se impuso en sólo 3 de los 19 departamentos del país, aunque son 3 de los 5 más poblados: Montevideo con 1.319.103 habitantes (1°); Canelones con 520.187 (2°) y Paysandú con 113.124 (5°). En Salto y Colonia, los otros dos más poblados, se impuso el No. Hasta acá, nada nuevo.

Pero tanto en Montevideo como en Canelones los resultados de anoche muestran una mejora respecto a los resultados obtenidos por el Frente Amplio en las departamentales de 2020. En aquella ocasión, el Frente Amplio se había impuesto en la capital por 52,1%, casi cuatro puntos menos que los obtenidos ahora por el en el referéndum, y por 51,5% en Canelones, 1,8 puntos menos que ayer. Nuevamente, aunque las líneas entre consulta en teoría y un plebiscito en los hechos sean difusas, el Frente Amplio puede atribuirse una mejora respecto a su alicaída performance de 2020 en estos dos departamentos, los más poblados del país.

¿Y qué hay con la seguridad? En los casos de Montevideo y Canelones, las mejoras en los números de hurtos, rapiñas y homicidios entre 2020 y 2021 no parecen haber inclinado las posibilidades del No, que impulsaba la continuidad de varios artículos de la LUC vinculados a este tema. Según el Ministerio del Interior, en 2021 las denuncias de rapiña se redujeron en 3.044 y 301 casos para Montevideo y Canelones y la cantidad de homicidios en 1 y 5 respectivamente, mientras que los hurtos se redujeron 5,4% durante el mismo periodo en Canelones y aumentaron 1,1% en Montevideo. Si hubo mejoras en la seguridad, estas parecen no haber incidido en el resultado final.

En cuanto a la pobreza, el se impuso en los tres departamentos en los que, según el Instituto Nacional de Estadística de Uruguay, la pobreza no superó el 3,9% en el primer semestre de 2021: Flores, Lavalleja y Maldonado. En estos tres departamentos no hubo sorpresas y continúan apostando sin fisuras por el oficialismo, desde que el domingo 24 de noviembre de 2019 se impusiera Lacalle Pou en el balotaje con 62,9%, 63,1% y 57,6% en cada uno de estos departamentos, respectivamente. Estos números se vieron ratificados casi un año después en las municipales y reciben ahora un fuerte espaldarazo, con uno de los niveles de aprobación del No más altos observados anoche, especialmente en Flores y Lavalleja. En cuanto al resto de los departamentos, el No se impuso en 6 de los 7 donde la pobreza está entre el 4% y el 6,9% (salvo Canelones), en 2 de los 3 donde está entre 7% y 9,9% (excepto Montevideo) y en 4 de los 5 donde la pobreza supera el 10% (la excepción es Paysandú). Es decir, el No se impuso en forma absoluta en los departamentos con menos pobreza, pero también en los intermedios y en los que más hay. Otra vez, estamos ante un camino sin salida.

En Rivera el No cosechó el mayor porcentaje de aprobación del país (74,6%). Junto con Cerro Largo, Tacuarembó, Paysandú y Salto, es uno de los cinco departamentos donde según el INE la pobreza supera el 10%. De este grupo, Paysandú es el único donde se impuso el . Con Salto, del que hablaremos en el párrafo siguiente, Paysandú es uno de los únicos dos departamentos del país que ha modificado sus preferencias desde 2019. Ese año, en el balotaje, el actual Presidente Luis Lacalle Pou logró imponerse a su rival del Frente Amplio, Daniel Martínez, por escaso margen (50,1%). Un año después, en las departamentales, la lista más votada fue la del oficialista Partido Nacional con 48,5%, mientras que ayer el , identificado con el Frente, ganó -o volvió a ganar- con el 52,9% de los votos. En una comparación que probablemente resulte odiosa, entre lo cosechado por el Partido Nacional hace casi dos años y los resultados del No anoche, se perdió un punto. Determinar quién lo perdió exactamente es la parte más difícil. Lo único que sí se sabe es que no fue el Frente Amplio, ni el .

El mismo giro parece haberse operado en Salto, aunque en sentido contrario. Si bien Lacalle Pou se alzó con un triunfo ajustado en la segunda vuelta en este departamento (51,1%), en las departamentales del año siguiente el Frente alcanzó el 40,5% de los sufragios, lo que le permitió superar al Partido Nacional (35,3%) y al Partido Colorado (19,2%). Sin embargo, el apoyo brindado ayer al No en Salto (52,2%) podría indicar una recuperación del oficialismo en este departamento. Cabe señalar también que, excluyendo a Cerro Largo, Salto fue el departamento que mostró un mayor porcentaje de reducción en hurtos en 2021 respecto a 2020 (un 25,6% menos según el Ministerio del Interior), lo cual podría explicar también -aunque no en todos los casos- la adhesión a no derogar los artículos de una ley estrechamente vinculada a la seguridad.

Volviendo a Cerro Largo, las departamentales de 2020 mostraron en este distrito la mayor adhesión al oficialismo en el país (el Partido Nacional obtuvo 81,7%), un porcentaje que no se condice con el 61,8% de adhesiones que cosechó el No en esta nueva oportunidad. Una lectura similar a la efectuada respecto a los últimos resultados en Salto o Paysandú podría indicar una disminución del apoyo al Gobierno en el orden de casi 20 puntos en este departamento, aunque esto no parece estar relacionado con la efectividad de la LUC para prevenir el delito, que en Cerro Largo se redujo un 31,8%, el mayor porcentaje del país.

Recalculemos. Si la pobreza, las mejoras en la seguridad, la cantidad de población o el color político votado en 2019 ó 2020 no parecen haber influido decisivamente en los resultados; si el Frente Amplio perdió un bastión y el oficialismo otro, y después este recuperó uno, pero el otro también, ¿para qué sirve todo el ejercicio que acabamos de hacer?

Hay una palabra muy en boga en este último tiempo que viene al dedo para explicar esta ensalada y es polarización. El número más importante, a fin de cuentas, termina siendo la cantidad de personas que eligen una u otra opción, independientemente del departamento desde donde lo hagan. Para el caso del referéndum para derogar la LUC, se observa una paridad asombrosa y, según pude leer, también muy uruguaya: 1.087.557 votos a favor de no derogar contra 1.065.001 a favor de hacerlo. 

Y acá viene la extraña referencia televisiva a la que alude el título de este artículo. Durante los noventa en Argentina (o incluso más allá, si no me falla la memoria), Gerardo Sofovich premiaba en su programa a aquellas personas que lograban cortar una manzana en partes exactamente iguales, de acuerdo al peso de cada mitad. Aunque no me consta que haya habido alguna vez un ganador, el premio más importante para el corte en mitades casi exactas que deja el referéndum de la LUC parece venir en forma de advertencia. Aunque en los hechos el resultado de ayer implica una merecida victoria para el oficialismo, también es una señal de que, a partir de ahora, tanto Gobierno como oposición harían bien en escuchar, consensuar y eventualmente ceder para no profundizar todavía más la fractura expuesta que dejó ayer, a la vista de todos, el referéndum.

Por Rosendo Fraga (h)
Director de nuevamayoria.uy